El Lobo de Wall Street - El arte de vender bolígrafos


Sinopsis: Película basada en hechos reales del corredor de bolsa neoyorquino Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio). A mediados de los años ochenta, Belfort era un joven honrado que perseguía el sueño americano, pero pronto en la agencia de valores aprendió que lo más importante no era hacer ganar a sus clientes, sino ser ambicioso y ganar una buena comisión. Su enorme éxito y fortuna cuando tenía poco más de veinte años como fundador de una agencia bursátil le valió el mote de “El lobo de Wall Street”. Dinero. Poder. Mujeres. Drogas. Las tentaciones abundaban y el temor a la ley era irrelevante. Jordan y su manada de lobos consideraban que la discreción era una cualidad anticuada; nunca se conformaban con lo que tenían. 

Tráiler:


Crítica:

¿Es posible que Martin Scorsese haya realizado una de las películas más dinámicas y  vivas de la década con la friolera de 71 años? Sí, lo es. La calidad de las últimas películas del director demuestra lo equivocado que estaba Tarantino al definir a la última época de los directores como la peor. “El Lobo de Wall Street” puede rodearse entre las grandes del veterano autor, y teniendo en cuenta su carrera, eso es decir mucho. Scorsese consigue adentrarnos en la mayor droga de todas; el dinero, y la victima del mismo; Jordan Belfort. Pero el guión no es original de Terence Winter, es la historia real del protagonista. Sorprendentemente, con una historia de la villanía de Wall Street y sus valores, tendremos una de las mejores comedias de los últimos años.


Jordan Belfort realizó una biografía donde explicaba con todo lujo de detalles todos sus actos malvados y codiciosos. Sin censura, todo real. La película se afirma en la veracidad de lo que cuenta, sin necesidad de poner un letrero recordando que es una historia real. “El Lobo de Wall Street” demuestra un manejo ejemplar de la narración permitiendo al mismísimo criminal, contar sus aventuras. La narrativa la maneja Jordan, que te muestra SU versión de la historia. Con ello tenemos uno de los narradores más mentirosos desde Alex en “La Naranja Mecánica”.

La historia llevada por Jordan nos recuerda constantemente con sus correcciones que él cuenta su versión. Esto es esencial para comprender la obra. La visión misógina y machista es del personaje, las drogas como espinacas para Popeye igual, que su mujer y sus hijos sean objetos equiparables a su coche no es culpa de Scorsese. El propio Jordan cuenta la historia con nostalgia, sin arrepentimientos, si él no se arrepiente de sus crímenes ¿Por qué debería Scorsese castigarlo si el mundo no lo castiga?


Sin resaltar ningún spoiler, el final resulta un espejo donde el espectador se refleja y donde ve como Jordan le está vendiendo el bolígrafo. Su visión de los hechos trata de convencerte, de demostrarte lo impresionante que era su vida y justificar todo lo que hizo. Es un mentiroso dentro de su historia y lo es contándolo. Pero aún así, el espectador inconsciente, determina que no se castiga a Belfort por lo tanto ensalza su modo de vida. Scorsese juega con las expectativas y deseos de ver la justicia cumplida en el celuloide para demostrarte una triste realidad. Ellos no reciben la justicia, los buenos pierden y los malos ganan.

La atracción al mundo es uno de los puntos más destacables y abiertos a debate. La vida de ellos debe demostrar el por qué eligen esa vida, es tan simple como que es realmente divertida. Por ello, nos encontraremos una comedia negra y ácida de tres horas que no baja el ritmo en ningún momento. Es la película más crítica y a la vez, la más divertida del 2013. Aunque no es nada nuevo, la escena de los quaaludes es una de las escenas más divertidas que he podido ver en mi vida. Pero si realmente terminas la obra pensando que esta ensalzando esa vida… pensad que así lo cuenta realmente Jordan y es precisamente por esto por lo que funciona para todos los públicos: los que lo aman y los que lo odian.


Scorsese en una entrevista, definía que la forma de caracterizar a los personajes era la de tratarlos como personajes y no como caricaturas villanescas, ya que cualquiera podría caer en esa vida. Esa visión podemos encontrarla observando, no a Jordan, sino a Donnie. Una persona mediocre al que se le da poder y descubre su verdadera cara. La cadena nunca acaba, Mark Hanna (Matthew McConaughey) es adoctrinado por alguien desconocido, Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio) por él y esté a Donnie Azoff (Jonah Hill).

Las actuaciones son realmente esplendidas, destacando a Leonardo DiCaprio que pierde su estatus de estrella para rendirse a un personaje que esnifa cocaína en el ano de una prostituta. Demuestra ser capaz de reírse de sí mismo y enseñarnos un nuevo registro suyo, la comedia física. Jonah Hill demuestra tener talento y  unos buenos contactos. Pero la breve aparición de Matthew McConaughey es explosiva. Todo ello con un guión tan increíble centrado en lo ridículo de los personajes que retrata que incluso es capaz de engañar al verdadero Jordan Belfort para hacer un cameo en el final de la película. Martin, no dejes el cine nunca. 


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