Tenemos que hablar de Kevin - Ezra Miller no es un marginado, es Kevin


Sinopsis(FILMAFFINITY): Adaptación de la novela homónima de Lionel Shriver. Eva, una mujer satisfecha consigo misma, es autora y editora de guías de viaje. Casada desde hace años con Franklin, un fotógrafo que trabaja en publicidad, decide, con casi cuarenta años y tras muchas dudas, tener un hijo. Así nacerá Kevin. Pero, ya desde el principio, empiezan a surgir dificultades... 

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Critica:



El color rojo es un recuerdo. Un recuerdo de arrepentimiento, de violencia, de añoranza, celos, envidia, dolor, muerte, vergüenza, nostalgia, sexo y odio. 'Tenemos que hablar de Kevin' comienza con unos primeros treinta minutos de desconcierto, parte del público parece ser asesinado por esta parte, la mayoría de las críticas negativas atacan a esta parte sin ningún pudor, pero yo en ese sentido, alabo su simbología. En ningún momento la película va sin dirección como algunos usuarios determinan, esta sabe perfectamente a dónde quiere llegar. La primera media hora determina, cada uno de los tiempos que veremos a la vez en la película, no son puestos al azar, son flashbacks que tiene la protagonista. La narrativa está bien realizada teniendo en cuenta la perspectiva, estamos dentro de la cabeza de una madre destrozada, esta recuerda esos momentos, sean relevantes para el hilo principal o no, nos mete en su perspectiva. Tampoco podemos decir que esta narrativa sea fallida, de primera podemos notar cambios en el físico de la protagonista, esto nos ayuda a ver en qué tiempo se encuentran, no es tan difícil. La narrativa es todo un acierto y un riesgo bien llevado, tanto como las actuaciones de los dos protagonistas.

Los papeles de Tilda Swinton y Ezra Miller son además de difíciles, polémicos. Las actuaciones llegan a ser impresionantes, teniendo en cuenta no solamente la actuación de esta película, sino los trabajos anteriores de los actores. Tilda ha realizado numerosos papeles de malvada en diversas películas (como en las Crónicas de Narnia), pero ninguno jamás ha sido tan impresionante como este, Swinton marca uno de los mejores papeles de su carrera. Ella consigue demostrar todos los sentimientos de una madre que no quería ser madre, su actuación habla por sí sola sin necesidad de palabras, por eso es fácil saber en qué marco temporal nos encontramos, porque la actuación de Tilda Swinton te lo dice sin ningún reparo. Ezra Miller lo recordaba por su trabajo en 'Las ventajas de ser un marginado', no me pareció una actuación brillante, pero se supo defender ante el conjunto, pero cuando lo vi aquí, asombroso. Sabe manejar las miradas y el lenguaje corporal como un actor consagrado, es toda una revelación, las luchas de egos entre los dos protagonistas son maravillosas porque saben inmiscuir al espectador en todos los sentidos posibles. Son lo mejor de 'Tenemos que hablar de Kevin' y por suerte, en su relación especialmente es en lo que se centra el metraje.


Lo polémico viene del guión, este sabe crear unos personajes reales sin la necesidad de añadirle a cada uno de ellos un lado moral. Los personajes hacen lo que hacen por una serie de motivos, nosotros, el espectador, estamos ahí para observarlos. Juzgar a los personajes puede ser una posibilidad, pero ellos mismos, saben su destino y lo que son. En ningún momento reniegan de su personalidad. Los protagonistas saben lo que necesitan, el espectador puede decidir si realmente son malas personas, o no, pero eso forma parte de vuestra opinión. Al crear unos personajes tan provocativos, tan crudos, el espectador puede sentirse herido, pero el verdadero problema es la relación entre ambos. Como dije anteriormente, las batallas de egos eran maravillosas, pero la película puede caer en ciertos momentos en los que los dos protagonistas interactúan. La frialdad con la que se tratan, siendo estos, madre e hijo, la maldad del hijo sin ningún motivo o la ignorancia de la madre en algunos momentos llega a destruir esa atmósfera de realidad cruda que tiene. Son solo  momentos puntuales pero aún así pueden sacarte de la película.

¿Podría calificarse 'Tenemos que hablar de Kevin' como película de terror? No, tiene momentos donde el metraje adquiere una atmósfera que ya quisieran grandes producciones de terror, pero sí como método anticonceptivo. Esta es una de las grandes películas del 2011. Se luce arriesgándolo todo en una relación de odio entre los dos protagonistas, pero el haber demostrado su lado más humano podría haber ayudado a inmiscuir mas al espectador, así no lo sacaría con momentos demasiado fríos y surrealistas. Siendo este el único gran fallo, os imploro que veáis esta maravillosa sorpresa, una película que no tiene miedo a demostrar una realidad corrupta.

Valoración: 8/10



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